FRANCO BATTIATO nació en SICILIA el 23 de marzo de 1945 y el 18 de mayo de 2021 murió uno de los músicos más singulares y únicos de EUROPA. FRANCO BATTIATO, apartado del mundo con un pacto de silencio de sus amigos que nunca hablaron de la enfermedad de ALZHEIMER que le llevó a desaparecer de la escena pública.
Tras casi dos décadas de intensa carrera, FRANCO BATTIATO, publicó en 1981 un álbum que cambió su vida y que le dio fama en todo el mundo. «LA VOCE del PADRONE», la gran joya de su discografía. Alguien que es capaz de hacer esas melodías, producirlas con influencias clásicas pero sonando tan POP y cantar esas letras impúdicas, con sentido del humor, con imágenes tan potentes…, consiguió enamorar a snobs, rockeros, intelectuales, a todo el mundo…
Grabó decenas de discos de estilos diferentes, también pintó, abrazó la literatura, se acercó al cine y en todo lo que hizo dejó impresa una personalidad que lo hizo único.
En 1991 compuso su segunda ópera lírica GILGAMESH, que se representó en el teatro de la ópera de ROMA en 1992. Tuvo una notable evolución musical que lo llevó desde iniciarse en la vanguardia y el rock progresivo en los años 70 hasta llegar a un estilo muy personal, influido por las músicas étnicas del Mediterráneo, la electrónica y la canción de autor.
Vegetariano convencido, muy celoso de su intimidad, residió durante la mayor parte de su vida en MILO (Catania), en las laderas del ETNA. Es un artista incalificable, fue mucho más que un músico; fue un filósofo, un poeta, un místico que eligió la canción como vehículo.
En ITALIA era conocido como «EL MAESTRO», tras conquistar el mercado POP, BATTIATO dedicó el resto de su carrera a una profunda búsqueda espiritual y artística. A partir de los años 90, su música se volvió más introspectiva y orquestal, marcada por el filósofo MANLIO SGALAMBRO, quien se convirtió en su letrista principal. Juntos crearon álbumes de una belleza y profundidad extraordinarias.
El disco «L’ IMBOSCATA» (1996) contenía la que para muchos es la canción de amor definitiva de la música italiana «LA CURA». Esta obra maestra lo consagró como un compositor de una sensibilidad sublime.
«Vivimos en una sociedad infernal, llena de mentiras, corrupción y únicamente interesada en el dinero y el éxito»
¡Ojalá encontráramos lo que decía FRANCO BATTIATO!: «Busco el amanecer de una era, sin espacio ni tiempo. Mi música es un pretexto para comunicarme con lo desconocido» …
Jierro
Imagen: rabendeviaregia, CC BY-SA 2.0, vía Wikimedia Commons
