Manuel era mi abuelo paterno.
Sentado en una silla de eneas
con sombrero y chaqueta de hilo negro,
sus vivos ojos de color verde intenso,
hablando con calma cosas del pueblo…
Recuerdo al salir de la escuela
nuestros juegos infantiles callejeros,
cada tarde al pasar por su puerta
me agarraba bailando con salero.
Él venía de tierras de verdiales,
caminos bordeados de pitas y chumberas…
Los vecinos del campo, inolvidables,
en su casa tenían sitio todos ellos,
dejaban cestos, pescados, canastos, esteras
pues subían al pueblo en ocasiones
para arreglar asuntos importantes:
Comprar avíos, pelarse y otros problemas…
Oigo detrás de mí, sus pasos, sus voces.
Todo suena a pasado, a recuerdos entrañables.
Aún conservo su CHAQUETA…
Jierro
