Yerbas curanderas

Yerbas curanderas

Siguiendo el camino antiguo
bajaba del monte tranquila,
la cara cubierta de pecas,
los labios de carmín encendido,
sus ojos color gris perla.

Miraba el agua cristalina
que el arroyo traía de la sierra.
Olía a brezos, a lluvia, a hinojos,
se revolcaba en la yerba
y en su morena piel
quedaban aún madreselvas.

Andaba buscando espárragos
y otras yerbas curanderas
para secarlas colgadas
en el desván de la abuela.

Ponía nombres a todas,
hacía infusiones nuevas
para embellecer el cuerpo
y para remediar las penas…

Jierro


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