En la madrugada pienso
qué puedo escribir hoy,
cuando el tiempo pasa lento,
los minutos silenciosos,
hacen revueltos giros
al inquieto pensamiento.
En los pinos del puente
que desde mi casa veo
y están cubiertos de verde,
hay un nido de mirlos
escondido entre las ramas.
Y con las dulces caricias
que les da el sol naciente,
el abrigo de sus padres,
el canto que el viento trae,
el manso fluir del arroyo,
verderones, tórtolas, jilgueros,
volando a su alrededor
se encuentran acompañados.
Pronto saldrán a volar contentos,
llenando de vida el bosque.
Como ellos, también en nosotros…
PASARÁ EL TIEMPO.
Jierro
