En este mundo de la pantomima,
sus manitas derramaban magia,
sus ojos invitaban a obedecer,
pronunciando las palabras encantadas
y ya estabas bajo su poder.
Como brota una fuente con la lluvia,
era una princesa de hielo, su ser,
con su pura sonrisa de niña,
vivía en el país de los sueños del bien.
En este lugar en que nacimos,
mezclado a un tiempo de felicidad y espanto,
quisiera niña preciosa
que apenas cuentas cuatro años,
cuando crezcas, cuando vivas,
sueñes con quitar los hielos…
Jierro
