Por fin, parece increíble,
las yemas de mis dedos brillan
de tanto usar el teclado,
nunca creí que pasara;
pero estoy harta de tocarlo.
Hoy, cuando salí a la calle,
encontré bello el espacio,
el cielo era más azul y alto,
los árboles y jardines,
¡resplandecían tan intactos!
limpios y llenos de flores;
antes nunca me había fijado.
Aunque lo que más me afectó,
fue, que el chico aquel conocido,
no se acercara a mi lado…
Mis pies querían saltar, correr,
pero se quedaban pegados;
pues teníamos que obedecer
las normas que nos habían dado…
Jierro
