El asilo verde

El asilo verde

¡Qué hermoso y florecido se va abril!
En un bosque en que late la vida,
esta tarde abracé a los árboles,
en secreto, murmuré, que los quería,
para que no lo escuchara nadie,
solo la perra pastora que me hace compañía.

Las nubes rojizas atraviesan el cielo
empujadas por el silbo del aire,
se respira en el jardín la calidez de la tarde.

De cuando en cuando, me asomo al arroyo
a escuchar el concierto de los pájaros,
que con la música del agua y el viento,
agudizan las notas llenando el espacio.

En este asilo verde, donde me encuentro,
no me importa ser cautiva, ni lo pretendo,
aunque no puedo olvidar el espanto
que a miles de personas está ocurriendo,
atacadas por el virus y de una insolaridad
QUE NO ENTIENDO…

Jierro


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