El pajarito del agua
está muy alborotado:
«Sí señor, sí señor, sí señor»,
canta de rama en rama,
parlotea de árbol en árbol,
con notas de repetición
a las nubes está llamando,
le pide a la borrasca
que no se pase de largo.
Es raro que se equivoque,
aunque escasa sea el agua.
Recuerdo cuando era niña,
las noches largas de lluvia,
me encantaba de escuchar
su concierto acurrucada,
el rumor de las canales
con música en cubos de lata.
El campo se cubre de charcos,
las hierbas y florecillas
encienden sus colorines:
rosas, violetas, granas…
Una hermosa primavera
oliendo a tierra mojada…
Jierro
