Los balidos del rebaño
anuncian que la borrasca se acerca,
el pastor observa a los perros
y les manda reunir a las cabras
que se encuentran dispersas y perdidas
en las flores y zarzales enredadas;
las arrean hacia la falda de la colina
agrupándolas en el paraje que lleva al valle.
Las esquilas tintinean cada vez más juntas
y los mastines encabezan y recogen el hato.
RÍE LA LLUVIA EN PRIMAVERA…
El suelo parece una alfombra amarilla.
Pronto, en el corral, se rompe el silencio
y el pastor entra en la casa chorreando
para dejar el zurrón, la honda,
el móvil, la zamarra y el cayado.
Está contento, pues tendrán pastos las tierras;
aunque termina la jornada cansado.
Al amanecer ordeñará a las madres
y de nuevo emprenderán
EL CAMINO DE LA SIERRA…
Jierro
