Mayo se despide con tormentas;
aunque son más truenos y relumbres
que el agua que bebe la tierra.
Los gorriones se esconden entre los árboles
y en los huecos que deja la yedra.
Hago una cruz de sal y enciendo una vela.
Llueve y llueve en el florido campo,
corre el agua y limpia las canales del tejado,
las cunetas y las yerbas,
tornan las ranas al arroyo escaso.
Sonríen al débil sol, las flores cargadas de agua,
que sale ufano a pasear un rato.
Huele a tierra mojada, a hierbabuena y menta.
¡Cuán bello es el arco iris
que va del río a la sierra!…
Jierro
