A Coruña

A Coruña

A CORUÑA sabe que su destino está escrito en las bravas aguas del Atlántico, una península con dos frentes marítimos: la zona del puerto y las extensas playas de Riazor y Orzán.

La urbe gallega, la «Ciudad de Cristal» sirve de perfecto escenario para todas aquellas almas aventureras que se atreven a mirar más allá, que cada día pone a prueba el coraje de los marineros…

El Faro Romano de la «Torre de Hércules», el más antiguo del mundo, sigue en funcionamiento, testigo silencioso de los abrazos y disputas entre el mar y la tierra.

Las galerías acristaladas del siglo XIX se extienden en la zona del puerto y la Avenida de la Marina representada en sus postales más famosas…

La parte vieja de la ciudad conserva las residencias y casonas más nobles de las familias aristocráticas donde conviven tiendas de anticuarios, tascas, restaurantes con encanto… y por la noche zona de copas y ambiente de la movida coruñesa…

Los romanos la llamaron «BRIGANTIUM» cercada por unas amplias fortificaciones dentro de las cuales se desarrolló una población militar y administrativa, donde surgieron los antiguos gremios que todavía perduran en el nombre de las calles: Herrerías, Tinajas, Zapatería…

Los peregrinos procedentes de las Islas Británicas y el Norte de Europa, seguían la famosa ruta marítima o Camino Inglés desde el siglo XIV al XVII…

El Palacio Municipal de A Coruña, conocido como Palacio de María Pita, sede del Ayuntamiento desde hace algo más de cien años, en referencia a la heroína que en 1589 lideró la resistencia de A CORUÑA frente al asalto de Francis Drake, dando muerte al propio hermano del corsario inglés y desmoralizado a los atacantes, que finalmente se retiraron.

Está situado en la Plaza de María Pita donde se encuentra una estatua suya, que sostiene en una mano la lanza con la que mató al inglés y en la otra el cuerpo de su marido, muerto durante el asalto.

La riqueza del edificio refleja la prosperidad económica de la burguesía del siglo XIX, enriquecida gracias al comercio ultramarino y deseosa de nivelarse con la Europa de aquel tiempo…

El florecimiento de una conciencia galleguista durante el siglo XIX, fue un movimiento que con el transcurrir de los años «REXURDIMENTO» acabaría por desembocar en un verdadero nacionalismo gallego y que se consagró en 1863 con el poemario de ROSALÍA DE CASTRO de «CANTARES GALLEGOS». Su marido Manuel Murguía en 1906 fue uno de los grandes responsables de la «Real Academia Gallega» donde tuvo lugar la fundación de las «Irmandades da Fala» en las que se fueron integrando las principales figuras literarias, artísticas y políticas de GALICIA…

Jierro


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