La luna menguante de invierno,
se quita el vestido de plata,
mira a los campos yermos,
y los furiosos mares en su espejo,
reflejan arrugas de pena en su cara.
Los últimos jazmines de enero,
están cubiertos de escarcha,
los primerizos pomelos,
sin jugo bajo las ramas.
¡Poca lluvia ha caído!
Los nogales en el huerto,
cuelgan sus frutas vanas.
A pesar de la sequía,
han brotado en los caminos,
vinagreras amarillas,
entre yerba vieja y verde nuevo,
tarajes de colores granas,
algunas flores de almendro,
por el campo salpicadas,
anuncian la primavera,
en las colinas lejanas…
Jierro