Es una bella tarde de abril,
voy camino de la playa,
el perfume de azahar,
en los patios de naranjos,
el verde nuevo en las hojas,
con gotas de agua de lluvia,
de nubes plomizas y mansas.
Alternan helechos, rosales,
rosas amarillas y granas,
las celindas están floridas,
desnuda aún la plumaria.
Sopla viento de Levante,
entre luces violáceas,
chaparrones a intervalo,
parecen que cantan y bailan,
el horizonte se cierra,
con la primavera amada…
Jierro