ABRIL, eres murmullo de arroyo,
eres brisa de primavera,
cuando crecen las primeras yerbas,
eres música de mar serena.
Brotas en la fuente risueña,
entre flores que alborean y se asoman,
al sol que al rayar el día despiertan,
y a la tarde, en la umbría,
deja a la luna creciente y gibosa,
cerrar sus pétalos hasta la amanecida.
Yo, en el viejo banco,
tapizado de vinagreras y malvas,
enamorada de la tarde huérfana,
contemplo cómo pasan los pájaros,
imbuida en mi hondo pensamiento,
frente al antiguo camino de guijarros.
¡Qué dulce es la soledad silenciosa!
recordé a Magdalena en la pasión,
no sé lo que me faltaba,
¿qué pasa a mi alrededor?
Tengo miedo a la desgracia,
y ABRIL como un milagro,
trajo de nuevo la esperanza…
Jierro
