Disfrutar de un libro desde pequeños es lo que necesitan, no que le hablemos de literatura, sino que leamos con ellos…
En la infancia todo es posible para lo bueno y para lo malo. El niño convive juntando piezas en que las fantasías contadas por los mayores le ayudan a encontrar un sentido a la inmensidad que lo acoge y lo inquieta.
Todas esas historias relatadas por los mayores y recogidas en «libros de cuentos», historias de amor y muerte, de crueldad y valor que nos hablan de mundos distintos con sus princesas y dragones, sus duendes y gigantes, y tan iguales a nuestros mundos, porque sus dudas son idénticas: si hay bondad en el mundo y dónde se encuentra, cómo vivir siendo invisible, si hay magia de verdad en una varita…
Le toca al niño buscar las respuestas y de nada valdrá repetirle las posibles soluciones que se nos ocurra. Estamos con ellos para leer juntos el cuento no para resolver las dudas y las preguntas eternas…
Los niños necesitan que les acompañemos en la lectura, todo está por suceder y esto provoca una exaltación y a la vez un temor profundo que deben ayudarle a encontrar un sentido a su vida.
Es necesario encontrar un libro que les «enganche», un hábito en el que aprenda a expresar con mayor exactitud lo que piensa mientras desarrolla su memoria y su concentración.
No obstante para conseguir que los niños se habitúen a leer es imprescindible que en cada casa vea que los mayores también leen…
Jierro
