Afianzamiento interior

Aunque poseyeramos todo lo que deseamos, aún no estaríamos satisfechos. Tal es la causa de una enfermedad, sobre todo en el seno de una sociedad que nos promete todo pero que nos priva de lo esencial…, ya que lo esencial no pertenece de ninguna manera al orden de tener, sino del ser, y cuanto más poseemos, más deseamos, menos somos…

Nuestra verdadera riqueza, la que nos pertenece en propiedad y la que nadie puede robarnos, está dentro de nosotros, profundamente escondida y casi siempre mal conocida…

La meditación es una experiencia personal, la más íntima de todas, algo que nadie puede hacer en nuestro lugar, en un lugar tranquilo y en silencio, respirar lento y profundamente, y dejar así que el espíritu agitado se apacigüe, se aclare, para sentir que la angustia deja paso a la seguridad, la inquietud a la calma y a la serenidad, y comienza a manifestarse una sensación de alivio, de equilibrio recuperado.

El control de la respiración modera y apacigua el ritmo del corazón, regulariza la circulación, hace decrecer la tensión; al volverse profunda, la expiración expulsa de los pulmones los residuos de gas carbónico que se estancan ahí provocando nerviosismo y ansiedad…

Gracias a este ejercicio continuo, el cual poco a poco formará parte de nuestra vida, cambiará la relación con nuestro «ego», con los demás y con el mundo. «AQUÍ y AHORA», tenemos esta posibilidad que simplemente ignoramos y fue esencial en la enseñanza de muchos filósofos, siendo el más famoso SÓCRATES…

Parece que el humano cada vez más siente la necesidad de un afianzamiento interior, desarrollar nuestra energía, concentrarnos en el momento presente para afrontar la realidad cotidiana con más calma, con una perspicacia, con una objetividad de las que no nos creíamos capaces y que nos sorprenden…

Jierro


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