ANGOLA se independizó de PORTUGAL en 1975 y cincuenta años después vive una época de paz social y desarrollo, sobreponiéndose a las secuelas de la descolonización y a décadas de guerra que borraron su geografía de los mapas del turismo.
ANGOLA es uno de los países más desconocidos de ÁFRICA, cuenta con fascinantes bosques tropicales, impresionantes valles, sabanas infinitas, caudalosos ríos, desiertos impenetrables y una larga costa con espléndidas playas y salpicada de acantilados…
En 2025 se inauguró el nuevo aeropuerto de LUANDA, su capital, para mejorar la conexión internacional y abrirse al turismo. En 1576, los portugueses levantaron su centro histórico y en la Fortaleza de San Miguel tienen un mirador privilegiado desde donde se contempla la bahía a un lado y al otro un conjunto de edificios donde está la sede de la «ASAMBLEA NACIONAL».
El tráfico revuelto de sus calles, las danzas callejeras y la algarabía de hombres y mujeres que cargan en la cabeza los artículos más variados…, desde frutas hasta tarjetas de móviles, es habitual…
A pocos kilómetros de la capital se encuentra el «MUSEO NACIONAL de la ESCLAVITUD», que recuerda el tráfico de esclavos con personas jóvenes que diezmó a la población durante generaciones. En ese edificio los esclavos se bautizaban a la fuerza y eran embarcados en los barcos negreros. Se cree que fueron esclavizados más de tres millones de personas entre los siglos (XVI-XIX), llevadas a trabajar en condiciones inhumanas sobre todo a BRASIL.
ANGOLA sigue manteniendo fuertes lazos con BRASIL, donde se mezclaron la música y el folklore de los dos países que dio origen a la SAMBA. La fertilidad de estas tierras atrajo emigrantes de países vecinos durante siglos y también a colonos europeos, principalmente portugueses…
La lengua oficial es el portugués, además se hablan 40 lenguas más de origen bantú. En su capital, LUANDA, conviven el lujo y la pobreza. La ciudad ha vivido una explosión constructora alimentada por el petróleo que la ha situado en la ciudad más cara del mundo para los expatriados. Las casa bajas ocupan kilómetros y kilómetros y la ciudad es peligrosa de noche donde hay miseria y gran cantidad de chabolas.
ANGOLA conserva diversos grupos étnicos que rechazan la vida urbana, como los HIMBA, los MUILA, los DIMBA o los SAN, que aún viven apegados a la Naturaleza y a las costumbres ancestrales, pero no pueden eludir muchas reglas de la sociedad moderna. La realidad de estos grupos es desconocida por el resto de la sociedad angoleña y el auge de la literatura que empezó en el tiempo de la Independencia ha servido como instrumento de movilización, prueba de ello es el poeta y revolucionario AGOSTINHO NETO…
Jierro
Imagen: Tolaakin, CC BY-SA 4.0, vía Wikimedia Commons
