Tu poeta:
Piensa en ti. La lejanía
es de limón y violeta,
verde el campo todavía.
Conmigo vienes GUIOMAR;
nos sorbe la serranía.
ANTONIO MACHADO y GUIOMAR se veían en un café de Cuatro Caminos (Madrid). Un café donde años después, ya muerto ANTONIO MACHADO, ella busca los recuerdos de su amado y descubre que todo ha desaparecido:
Nadie de ti sabía, todo estaba cambiado: Tus muros, tu recinto, la sombra de MACHADO como un jirón de niebla han desaparecido…
PILAR VALDERRAMA (GUIOMAR), perteneciente a la alta burguesía madrileña en su libro (1981) «SÍ, SOY GUIOMAR». Con la publicación de las memorias póstumas, acompañadas de las únicas 36 cartas que ella conservaba de las más de 240 que le escribió MACHADO. Son las únicas fuentes directas de su relación.
En marzo de 1928, teniendo ella 38 años, su esposo le había confesado su infidelidad con una joven que se acababa de suicidar. Se retiró a Segovia a buscar soledad y en un segundo viaje conoció al poeta ANTONIO MACHADO que era profesor de francés en el instituto.
Por medio de una amiga que le llevó una carta de su parte entablaron amistad y el poeta que iba a cumplir 53 años, se enamoró desde el primer instante. Aunque Pilar le advirtió de que, por su condición de casada, solo podría ofrecerle una inocente amistad. A lo largo de los casi 8 años que duró, quedaba limitada a citas semanales en Segovia o en Madrid (en los jardines de la Moncloa) y luego en un café cerca de Cuatro Caminos al que llamaban «nuestro rincón», además de un correo secreto de una o dos cartas por semana…
En todas las cartas MACHADO se presenta a GUIOMAR como «tu poeta» y la invoca a ella como «su diosa». Cuando no podían verse acuerdan una cita «imaginaria» a hora fija a la que llaman «el tercer mundo». En 1935 Pilar canceló sus secretas citas semanales en el café de Cuatro Caminos y, a partir de entonces, solo se comunicaron por carta hasta 1936, cuando el marido de Pilar creyó prudente exiliarse con toda la familia a ESTORIL (PORTUGAL)…
MACHADO continuó escribiendo versos a GUIOMAR, aunque nunca reveló su relación. En el abrigo del poeta tras su muerte, un papel garabateado a mano de una poesía inacabada:
Estos días azules y este sol de la infancia,
son el vago recuerdo de una vida temprana.
Estos campos de ocres
y de azahar fragancia
son el vivo reflejo de una vida pasada…
Jierro
