La mayor parte de los países dedican a la industria bélica un potencial considerable de sus recursos. Es verdaderamente contradictorio que el nivel intelectual de la humanidad siga un camino paralelo al incremento militar y armamentista.
Una educación integral de las personas podría ir suplantando esta industria por otra más acorde con los principios pacifistas del cosmos. Y esta tarea común presupone la responsabilidad personal de cada uno.
Las cifras sobre fabricación de armamento y defensa se suben a las nubes. La preocupación de la mayor parte de los países se centra en poseer utensilios de defensa que superen a los de sus contrarios…
Unos son fabricantes y abastecedores, otros compradores incondicionales al precio que sea y con los intereses que les impongan. A pesar de la crisis general se firman contratos desorbitantes y se funden miles de millones con la misma facilidad que se queman fuegos artificiales.
La industria de armamento, además de defensa, ha pasado a adquirir carácter mercantil. El tráfico de armas es un vaivén continuo de una parte a otra. Bajo esas operaciones se esconden intereses muy particulares, grupos de presión muy bien estructurados o terrorismo encubierto con ramificaciones internacionales…
¿Qué provecho reporta una industria así al desarrollo humano? Una explosión en cadena, una catástrofe en una central nuclear, la contaminación de un río… Afecta a miles de seres, sean de una nacionalidad y otra.
Es cierto que una decisión tan trascendente se escapa al hombre de la calle, pero una educación de los ciudadanos, un nivel cultural amplio y una responsabilidad disminuyen la agresividad, aminoran las tensiones y facilita el entendimiento. A cada ciudadano le corresponde poner su granito de arena.
El equilibrio de las fuerzas en el mundo está muy localizado y el arsenal bélico que poseen las naciones no es digno de la era que vivimos. Reconvertir esa industria en algo digno, de colaboración internacional, de progreso, sería un objetivo muy loable para la humanidad. Lástima que las innovaciones técnicas vayan más de prisa que las propias ideas de los hombres y los horizontes sean oscuros …
Jierro