Arrancar olivos para poner placas solares

El mundo sigue su funesto curso con las necesidades básicas cubiertas y la mente  distraída. Quienes detentan el poder, prefieren vernos ocupados en algún pasatiempo en lugar de mostrarnos inquietos por la tala de olivos centenarios en el corazón de la campiña jiennense donde el olivo no es solo paisaje, sino modo de vida.

La imposición de mega plantas solares amparadas por la Junta de Andalucía está a punto de talar 100.000 olivos y dejar abandonadas miles de hectáreas de tierra cultivable. Talar olivos para poner placas solares es un crimen. Las familias con fincas heredadas de sus antepasados de cuatro generaciones están siendo expropiadas de sus pertenencias para cedérselas a grandes empresas…

El malestar ha llegado al campo ¿Y yo ahora a mis hijos qué les voy a dar? La misma empresa que está detrás de la celulosa de ALTRI en GALICIA (con capital estadounidense) espera que la ley de expropiación forzosa franquista sustituya el negocio y el paisaje de LOPERA por un parque de placas solares promovido por «GREENALIA», en las tierras más fértiles de la zona, aquellas en las que los olivos dan buena cosecha, incluso en años de sequía, cada vez más frecuentes…

Árboles centenarios, un exuberante mar de olivos que llega hasta más allá de donde alcanza la vista se convertiría de pronto en un erial de tierra removida y troncos resecos… Estos árboles son parte esencial del patrimonio cultural, económico y ecológico de Andalucía. Pretenden sacrificar no sólo el medio ambiente, sino el modo de vida y el sustento de toda una comunidad rural.

«ANDALUCES  DE JAÉN, aceituneros altivos, decidme en el alma ¿quién, quién levantó los olivos?… No los levantó la nada, ni el dinero, ni el señor, sino la tierra callada, el trabajo y el sudor…»

Los vecinos de LOPERA se concentran para mostrar su rechazo a la instalación de megaplantas, pero los tiempos han cambiado y ahora el dinero manda… La tierra sufre y calla y los trabajadores con sudores se levantan…

Jierro


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