Azules, rosas violetas,
cirros de nubes manchados,
en los largos atardeceres,
del cielo de octubre otoñado.
El mar sueña con la luna,
luna de plata y diva,
luciendo en plenilunio,
mirándose al espejo altiva,
enmedio del mar oscuro.
La noche envuelta en silencio,
cubierta con negra capa,
va más allá de los mares,
buscando en el alba el fuego.
A intervalos llegan aires,
y el viento rompe el silencio,
torna al fecundo verano,
en halos de luces doradas,
llenas de melancolía,
a las puertas del invierno…
Jierro
