¡Mira, por el algarrobo,
cómo trepa BASTONCITO a las ramas!
Va saltando contento,
sus verdes ojos brillan y bailan,
para sonreír a la niña,
llena de lindos sueños,
amiga de duendecillos,
elfos, brujas y hadas.
Risas y murmullos mágicos,
resuenan ante el invierno,
en el jardín de hojas moradas,
BASTONCITO come madroños,
que han madurado al frío,
de la lenta madrugada.
La niña le construye un lecho,
con briznas secas de paja,
le canta suave al oído,
lo mece bajo la luna,
cogiendo sus manos cálidas…
Jierro