¡Bienvenido seas Invierno!
No puedo decir frío,
ni gris ni pardo ni risueño,
anuncias a la primavera,
donde despiertan los sueños.
Desde mi silla de eneas
sentada en el jardín, en medio,
veo pasar a las nubes,
que no riegan los barbechos…
El arroyo no murmura,
la fuente seca ha tiempo,
esconde sapos y ranas,
los pájaros posan su vuelo.
Las acacias están desnudas,
azotadas por el viento,
los mirlos escarban la tierra,
volando graznan los cuervos.
¡Ah! Si la lluvia llega,
suena, silva o finge el viento,
el color verde domina,
a los montes cenicientos…
Jierro
