A jazmines florecidos,
mi hogar huele, hodierno,
que en el porche enredados,
suben hasta el tejadillo.
Antaño mi bisabuela,
en la antigua casa del pueblo,
con cascajos en el patio,
con olores a pan tierno,
de macetas de aspidistras,
laureolas y geranios llenos,
las tardes de pleno estío,
sentada en silla de eneas,
hacía ramilletes al fresco.
Jazmín tras jazmín ensartaba,
con alfiler o ganchillo,
y en el paseo, a la tarde,
en el pelo lo lucíamos.
Hogaño son las biznagas,
símbolo de malagueños,
en una penca de chumba,
pinchadas en cardos de nerdo,
por las calles perfumadas,
pregonan los biznagueros…
Jierro
