En pleno siglo XXI, el mercado de esposas romaníes se encuentra en BULGARIA. A pesar del paso de los años y del gran avance en la defensa de los derechos humanos de las mujeres, siguen existiendo tradiciones que muchos no pueden creer.
En este mercado de la cultura KALAIDZHI, son los mismos padres de las menores los que las ofrecen al mejor postor. Las mujeres son propiedad de las que puedes vender, pujar y comprar…
La vida de estas chicas ya están predestinadas desde su primer día. Se crían para no descubrir quienes son y sus ambiciones personales, sino servir y obedecer a sus futuros maridos…
Las familias de las niñas tienen muy claro cuál será el destino de sus hijas y se esfuerzan desde que son muy pequeñas para prepararlas a aceptarlo sin que pongan peros.
Esta extraña ceremonia se practica en STARA ZAGORA, una provincia de BULGARIA que ha sido segregada justo por la rigidez de sus costumbres.
Las comunidades que se reúnen en estas fiestas agrupa a unos 18.000 romaníes. Debido a la marginación que han vivido desde hace cientos de años, esta localidad sufre una alarmante situación de pobreza, lo que no justifica estas acciones, pero explica la falta de visión en cuanto a la garantía de los derechos más esenciales de las mujeres como, por ejemplo, decidir si quieren casarse y con quien…
En el evento están presentes tanto las familias de las niñas como de los jóvenes que planean comprarlas. Son por lo general los padres quienes deciden.
Por otro lado, si una mujer no es virgen es sumamente difícil que sea comprada; al contrario es juzgada y humillada. Las niñas tienen claro que la castidad es la moneda de cambio que, literalmente, les da valor en el mundo en que se desenvuelven.
A ningún habitante parece extrañarle este comercio porque es una tradición ancestral. El resto del mundo podrá verlo con muy malos ojos, pero no se puede hacer nada porque ellas están de acuerdo y argumentan que es la TRADICIÓN olvidando otras opciones.
Su destino ha sido ya elegido desde el seno familiar y así se continúa cosificando y violentando al género femenino…
Jierro
