¡Callad!

¡Callad!

Tiempo de sumo silencio,
horas que fueron dejando,
muchas almas en el destierro,
sin saber qué rumbo llevan,
vencidos van caminando,
sin estar cerca ni lejos.

Pasa el día y la noche,
sin tener fin ni comienzo,
las nubes van y vienen,
sin detenerse el tiempo,
llantos de niños perdidos,
en los doloridos sueños,
palabras que son pecado,
como libertad, deseo…
otras de corazón miserable:
cadenas, avaricia, perverso…

¡Callad!

A nadie digas donde estoy,
templada y suave brisa,
abrázame y dame tus besos,
quiero dejar allá mis duelos…

Jierro


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