Una fascinante historia real que durante mucho tiempo se consideró un mito es «EL CERRO del VILLAR», un yacimiento arqueológico fundamental que corresponde a una antigua ciudad fenicia del siglo IX a. C., situado en la desembocadura del río GUADALHORCE, en Málaga, considerado uno de los asentamientos fenicios arcaicos mejor conservados del Mediterráneo Occidental.
Apenas se ha excavado unos 6000 metros cuadrados del yacimiento y existe una propuesta para impulsar su valor patrimonial y convertirlo en un parque arqueológico visitable donde MÁLAGA pueda contemplar sus orígenes.
Pudo albergar a cerca de un millar de personas con calles organizadas en forma ortogonal… En uno de los locales excavados aparecieron ánforas con pescado y se localizaron diminutas pesas de plomo que permiten pensar en la existencia de transacciones comerciales. Respecto a las viviendas, presentan una serie de estancias cuadradas o rectangulares con pequeñas habitaciones dedicadas a cultos domésticos.
Originariamente, el asentamiento estaba situado en una isla fluvial dentro del delta del GUADALHORCE, pero hace 2.700 años, un gran incendio calcinó la madera pero ayudó a preservar intactas las viviendas y cientos de ánforas en su posición original.
Los FENICIOS construyeron la ciudad elevando el terreno para protegerse de las crecidas. Sin embargo, un violento temporal marítimo y las constantes inundaciones del río los obligaron a abandonar la isla… Al huir de las inundaciones de EL CERRO del VILLAR, la población se traslada a una bahía cercana más protegida a los pies de GIBRALFARO, fundando la actual ciudad de MÁLAGA (MALAKA).
La mitología clásica vista por los antiguos navegantes griegos creían que la zona cercana al Estrecho de Gibraltar era un territorio de leyenda habitado por monstruos, deidades y la mismísima entrada del HADES (el inframundo), lo que envolvía a esta zona de un aura de misterio y peligro.
Los FENICIOS no conquistaban tierras, abrían caminos. Cuando fundaban pequeños puertos, convivían y compartían con las poblaciones locales productos, costumbres y creencias. Trajeron el cultivo de la vid, el cultivo del olivo, la gallina o la cerámica a torno…, el río GUADALHORCE fue para los FENICIOS una vía natural de comercio con las tierras del interior…
Jierro
Imagen: Tyk, CC BY-SA 4.0, vía Wikimedia Commons
