Noches del frío invierno,
Por extensas y llanas campiñas,
sólo el zumbido del viento,
resuena bajo el puente,
atraviesa el río gimiendo,
en brazos de la amante brisa,
tirita entre la corriente.
Enero sin sierras blancas,
la yerba despierta aterida,
prisionera de la escarcha,
los charcos cubiertos de hielo,
aunque flores tempranas amarillas,
con lágrimas brillantes de acero,
pintan los campos fantasmas.
Y en las resecas grietas,
que la helada indiferente, acaso,
ha quemado extensas eras,
donde el campesino arrastra,
con esperanza el arado.
¡Agua o nieve traiga febrero,
al cielo claman las candelarias!
Jierro
