La LUNA se asomó a mi ventana,
sin decir una palabra,
con su cara iluminada,
me encantó ese rostro suyo,
cuando afloraba el alba.
Pedía cosas perdidas,
gritando muda, callada,
esas cosas imposibles,
esas que nunca se alcanzan…
El sí que concede el mundo,
repetido tantas veces,
por encima de la mar,
debajo de las montañas:
Síes a la cordura, a la paz,
síes a que termine el ansia,
síes a que acaben las guerras,
al amor, a la esperanza,
síes a la alegría, a la libertad,
síes a los recuerdos de infancia,
síes a la atmósfera transparente,
donde las musas hacen magia.
Somos mares que se unen,
aunque nos separe distancia.
Siempre NOES a los que quieren,
ponernos una mordaza…
Jierro
