Hace más de medio siglo salió a la luz un tesoro geológico y arqueológico como si de una catedral se tratara, «LA CUEVA de NERJA». En enero de 1959, un grupo de 5 jóvenes malagueños se detienen en una estrecha cavidad por la que se cuelan los murciélagos cuando estaban en el monte. Los cinco deciden regresar al día siguiente a la zona conocida como «LA MINA» y usada como vertedero, con un martillo, un cincel y una linterna para entrar en aquella cueva de NERJA, cerca de Málaga.
Al acceder a una pequeña sala pensaron que allí acababa la excursión, pero observaron que los murciélagos salían a través de un orificio taponado por una piedra. Una vez logran apartarla, se deslizaron por una estrecha oquedad y fueron a parar a una sala inmensa «la sala de la Cascada»…
El silencio se rompía con el aleteo de los murciélagos y el goteo del agua filtrada y siguieron avanzando hasta encontrarse dos esqueletos perfectos e imaginaron que ellos podían tener el mismo fin. En realidad los cuerpos llevaban allí más de 8000 años. Abandonaron con miedo el lugar y al salir del pozo decidieron contarlo todo.
Casi nadie en el pueblo de NERJA les creyó, excepto dos de sus maestros de escuela, que visitaron la cueva pocos días más tarde. Tres meses después un fotógrafo con otro grupo hizo fotos de las impresionantes imágenes de estalactitas (que cuelgan del techo) y estalagmitas (que se levantan del suelo). Tres días más tarde, las fotos eran portada del diario malagueño «SUR».
El Gobierno Civil y el Ayuntamiento pusieron en marcha un operativo para abrir la cueva. Se habilitó una entrada más accesible, así como se realizaron estudios arqueológicos de las galerías destinadas a recibir visitas. En junio de 1960 se inauguró con la actuación del ballet «Le Tour de París» en la sala de la «CASCADA».
Las excavaciones e investigaciones científicas demostraron que la cueva era un auténtico tesoro geológico, arqueológico y biológico. Los hallazgos arqueológicos abarcan del PALEOLÍTICO SUPERIOR al CALCOLÍTICO, más seiscientas representaciones de pinturas rupestres. Hoy, este conjunto de pinturas se llama «SANTUARIO». Hace casi treinta mil años, la cueva sirvió de refugio para los humanos durante las estaciones más frías… Y la cueva, aún esconde muchos secretos…
Jierro