De cuento

Inundados de lluviosa primavera,
amarillos y verdes puertos,
con franjas rojas y lilas,
los montes visten de cuento.

Dulce nostalgia mía,
del azahar que perfuma al viento,
del susurro de nuevas ramas,
que se mueven cerca del agua,
donde hacen nidos los ruiseñores,
y en la soledad de la amanecida, cantan.

Sierras azules, bajo la luna,
donde relucen las rocas cárdenas,
barrancos con zarzas florecidas,
suben a la cumbre de violetas blancas.

Desde allí, se ve el mar,
donde murmuran las olas y hablan,
invocando a los cielos, más sonrisas…
por eso, cuando paseo por la orilla,
cabriolas saladas, me acarician…

Jierro


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