TABERNAS, el desierto de ALMERÍA, es una de las comarcas más fascinantes y originales de España. Los FILABRES y ALHAMILLA la blindan al paso de las nubes, creando un territorio donde sólo reina el sol, con escasos 250 milímetros anuales en su pluviometría…
En estas condiciones la vida es una heroicidad. Sobre el seco manto de la tierra germinan a duras penas plantas rastreras que hunden sus raíces hasta lo más profundo de la tierra con tal de chupar una gota de agua. Campean sobre la tierra amarillenta erizos y sobrevuelan el cielo del mediodía el vencejo real y el alcaraván…
Hubo un tiempo en que este paisaje de aridez y estepa fue una selva tupida y aquella que un día fue verde, fértil y boscosa, terminó por la falta de agua y la deforestación en estéril y yerma. El silencio, la luz, el horizonte, la mañana, la tarde, el frío y la noche hacen del desierto de TABERNAS el territorio más ilusorio e imposible de España.
Una heroicidad supone levantar un pueblo en mitad de la nada: TABERNAS es un villorrio moruno a la sombra de un pelado cerro donde aún resisten las ruinas de un castillo, a sus pies se extiende el caserío blanco, pues la vida ahora es más fácil con las canalizaciones capaces de trasvasar miles de litros de agua por lejos que quede el embalse…
Aunque la arquitectura de la comarca está adaptada para retener el agua porque cada vez llueve menos y el sol calienta más, para algo bueno tenía que servir tanta canícula y es que existe un centro de investigación, ensayos y experimentos para buscar nuevos recursos de energías más baratos y menos contaminantes, con la energía solar.
Pero TABERNAS no vive del cielo, sino de la exigua agricultura y de la elaboración de productos artesanales. Aunque el verdadero reclamo es el poblado del Oeste Americano, el «PARQUE TEMÁTICO DEL DESIERTO DE TABERNAS», donde hace décadas se rodaron 300 spagueti western, y donde no faltan espectáculos al estilo del Oeste.
Clint Eastwood, Sean Connery, Burt Lancaster, James Mason o Anthony Quinn… Todos ellos participaron en largometrajes donde trabajaron extras almerienses, que aún conservan el recuerdo de las excentricidades y exigencias de las grandes estrellas del cine.
Jierro