Desperezarse: Un buen ejercicio matinal

La falta de movilidad que sentimos al levantarnos de la cama después de cualquier reposo y más todavía en el descanso nocturno nos lleva al «DESPEREZAMIENTO», una costumbre mantenida por todos los animales, y que ahora llamamos estiramiento.

Es una costumbre que, a veces, los «buenos modales» de la sociedad nos han quitado y que convendría restituir como una práctica diaria para el mantenimiento de nuestra salud. Casi de una manera espontánea, si dejamos actuar a nuestros cuerpos, este acto se produce naturalmente; pero cuando el cuerpo ha estado demasiado embotado es preciso que se le ayude haciendo ejercicios de estiramientos…

La vida sedentaria produce en el más común de los casos un mal funcionamiento del tejido conectivo y el acortamiento de la fibra muscular, lo cual impedirá extenderse en su longitud normal durante la relajación. Estirar hace que el músculo se salga de su rango y vuelva calibrar los mecanismos que determinan su movimiento regular.

Al desperezarnos, activamos grupos musculares que han estado en reposo, mejorando la circulación sanguínea y proporcionando energía al cuerpo… Además envíamos señales al cerebro que indican que es hora de despertar y prepararse para la actividad…

Últimamente se ha hablado de la relación e importancia del tejido conectivo con la vejez. Sí abusamos del enfriamiento, las malas posturas, la inactividad, el esfuerzo excesivo y a esto le añadimos años de vida insana; la presión de los nervios llega a provocar neuralgias y otros dolores.

Tras el descanso nocturno, uno se despierta endurecido y con tendencia natural a desperezarse, y es el momento de hacerlo; del mismo modo que los atletas, bailarines y contorsionistas lo realizan antes de actuar. Esto brinda una oportunidad para la corrección de malas posturas y también ayuda a eliminar las compresiones de los nervios periféricos… Al realizar estos ejercicios realizamos una verdadera sesión de yoga….

Jierro


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