Tantas ilusiones y esperanzas se vislumbran
después de aquel mágico momento,
guardé los recuerdos de ese día,
bajo los balcones que alumbra la luna,
cuando me perdí en las calles vacías,
a la sombra de árboles inmensos,
en mi espalda cargada la mochila,
pensando en la verdad desnuda,
cantaba nanas al viento.
Soñadora y errante por el mundo,
atravesando ciudades antiguas,
traspuse por bosques sagrados,
donde las violetas guardan secretos,
inundada de perfumes profundos.
Viviendo en el país de ninguna parte,
sin andar deprisa, sin horarios,
sin miedo a lo que el tiempo trae,
ni miradas al caduco calendario,
en el albor que enciende la noche,
donde brota la libertad sin cadenas,
quebradas sin distinción de colores…
Jierro