Un veinticinco de abril,
de ilusiones iban cargados,
los fusiles portugueses,
florecidos de primavera,
que al unísono cantaron:
GRÁNDOLA, VILA MORENA.
Guarda el tiempo medio siglo,
desde aquella lluvia sin plomo,
cuando CELESTE en la plaza,
repartió CLAVELES ROJOS.
Desde la marcha primera,
andando en noche cerrada,
con los brazos levantados,
los corazones al viento,
bajo temerosas pisadas,
el pueblo se puso en marcha,
al cristal de la mañana,
por la libertad soñada.
Viendo estas nubes oscuras,
mi viejo corazón anhela,
ver crecer CLAVELES ROJOS,
en una nueva primavera…
Dime si sabes, dime…
Jierro
Imagen: Vitor Oliveira de Torres Vedras, PORTUGAL, CC BY 2.0, vía Wikimedia Commons
