La luna llena de luz
por los caminos de enero,
despierta al alba dormida
en la niebla gris y azul,
donde el taro cubre el suelo.
¡Qué dulce entrada de año!
Aulla el viento del Sur,
débiles rayos dorados
dibujan un triángulo en el cielo,
donde llegan mirlos silbando
que libres huyen del clamor
de las fiestas de la calle,
decoradas con farolillos,
pintados de variados colores:
rojos, verdes, amarillos…
esperan a los Reyes de Oriente,
movibles al vendaval del tiempo,
hacen pinturas al aire,
cual ilusionados niños…
Jierro
