¡Enhorabuena, hijos míos!

¡Enhorabuena, hijos míos!

Mis niños, siempre serán mis niños,
entre suspiros y risas,
siempre serán mis pequeños,
como las aguas del río
que en el tiempo no se paran,
pasa para ellos el tiempo.

Quedan pesares, alegrías,
que se esconden en el alma:
revueltas, inquietas, aparecen,
alertas hacen de guarda.

Si pueden, encuentran sus sueños,
entre triunfos y fracasos,
sin que les canse la espera,
perder y empezar de nuevo,
resistir y mantenerse íntegros,
antes distorsionadas realidades,
aunque no os quede nada,
salvo el libre albedrío
de defender la libertad.

Si antes las adversidades
que nos hostigan de continuo,
le ponéis el corazón,
y con viejas herramientas,
arregláis lo derruido…
¡Enhorabuena, hijos míos!

Jierro


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