Con la mirada te hablo y escucho el silencio.
Que salgan los demonios fuera,
que quede mi cuerpo puro y limpio,
bocabajo, tendida sobre la arena,
quiero limpiar también mi espíritu.
Silencio y grandeza en el sentimiento,
arrullan voces, llegará la calma,
la huida del llanto traerá la risa,
el sol de la tarde cubre de belleza la hora lenta en que llega la brisa.
El mar brilla con tonos grises y azules.
Las nubes auguran un cambio de tiempo,
hacen caminos, blondas y recovecos
que arropan, refrescan, acarician mi cuerpo.
El aire caliente deja olores marineros
y la armonía reina en todo momento…
Jierro
