Elia

Elia

Al tocar aquel instrumento, exhalaba un suspiro de gaita, llevaba carmín en los labios, era joven, lánguida, hermosa… Empezaron a tocar las campanas de la catedral y la gente acudía a Misa Mayor… Afuera, llovía despacio.

Como cualquier domingo, había música en las terrazas, las floristas repartían geranios; los niños, andaban descalzos en la hierba jugando con serpentinas multicolores, pues la lluvia allí, era su compañía diaria. Las jovencitas, con sombrillas, paseaban bajo el orvallo pendientes de la reunión, que en los escalones de la iglesia, tenían los muchachos… De vez en cuando, se veían las luces intermitentes del faro que alumbraba el puerto pesquero y de allí subían ráfagas que traía la brisa del mar con olores a pescado ahumado…

Alguien próximo a Elia, extendió un pañuelo delante del pórtico de la catedral y cuando las campanas tocaron «El Ángelus», Elia se preparó para empezar su concierto, pues la gente ya salía de la iglesia… De la gaita salió un Alalá, para dar paso a una pieza popular «NEGRA SOMBRA», en la que Rosalía de Castro es autora de la letra, llena de saudade. Luego interpretó varias Muñeiras y Alboradas… Pronto, se hizo un corro alrededor de la gaitera y al final el público colaboró con la solista…

Elia recogió la gaita y junto con su acompañante, recogieron el dinero que los parroquianos depositaron en el pañuelo… Su cabeza daba vueltas, mirando por todas partes y no pudo encontrar aquel rostro que veía otros domingos en la puerta de la iglesia… Anhelaba ver los rasgos de su cara, aunque peleaba interiormente con ella misma, por no parar de darle vueltas, de rodar en su cabeza y no poder evitarlo…

Todos los días, salía de casa, se lanzaba a la calle, a ver si se lo encontraba por casualidad… Fue inútil su búsqueda…

Un domingo, después de varios meses, la florista le trajo un ramillete de violetas con una carta. Elia, nerviosa, la abrió y en su cara brilló la alegría… Decía que regresaba, que no podía vivir sin escuchar sus conciertos y pronto volvería, pues había acabado su trabajo en la vendimia…

Jierro


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