domingo, 11 de julio de 2021 – 08:45

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SHANGHÁI es una de las ciudades más pobladas del mundo y también de las más modernas. Sus impresionantes rascacielos dominan el paisaje donde desemboca el río Yangtsé.
La historia de SHANGHÁI comienza con la llegada de los occidentales y de una sustancia que cambiaría la historia de toda China: EL OPIO.

Fueron los ingleses los que difundieron el consumo del OPIO entre los chinos que cultivaban en la INDIA.
Fueron los ingleses los que consiguieron tras dos guerras por el OPIO que SHANGHÁI se convirtiese en una ciudad administrada por los occidentales dividida entre las potencias: ingleses, franceses, estadounidenses y japoneses .
La ciudad cambió de fisonomía y se convirtió en la mayor y más rica ciudad de China
Los chinos de SHANGHÁI no vieron con malos ojos ese poder, pues sus condiciones de vida en la ciudad eran muy superiores a las del resto de China.

SHANGHÁI es el centro industrial más importante de China. Tiene más de 8000 fábricas y centenares de centros de investigación científica.
SHANGHÁI tiene el peor problema de vivienda del país, es casi imposible imaginarla . En los edificios pequeños donde vivía una familia viven ahora diez. En el diccionario chino no existe la palabra intimidad.
SHANGHÁI conserva un aire europeo y tiene todavía la reputación de ser una ciudad con cierta clase y elegancia.
Las artes y las letras florecieron en SHANGHÁI por la libertad de prensa que la ciudad tuvo durante años auspiciada por las autoridades del sector británico.
Los edificios que fueron en su día sede de las grandes compañías navieras, comerciales o bancarias de las potencias europeas son los mismos sólo que más viejos, deteriorados y más llenos de gente.
De hecho muchos de los nombres de tiendas y grandes almacenes del gran imperio comercial que es hoy HONG KONG tuvieron su inicio en SHANGHÁI y se trasladaron a la colonia británica a raíz de la revolución comunista de 1949.

La zona antigua de SHANGHÁI está formada por estrechas y oscuras callejuelas y casas de escasa altura, de cuyas ventanas cuelga la colada y cuyos balcones están abarrotados de macetas con flores, maderas o verduras puestas a secar.
En sus calles hay muchos pequeños mercados de frutas, vegetales o pescados recién traído del río, pero donde la higiene no predomina.
En esta zona se encuentra una antigua casa de té «HUXINTING», una construcción de dos plantas en forma pentagonal con los tejados curvos acabados en punta hacia arriba y las paredes una continua ventana de madera pintada de rojo y cristal situada enmedio de un pequeño estanque con puentes zigzagueantes.

La ciudad era un santuario para los refugiados y delincuentes y un paraíso de los gángsters, ya que el que cometía un delito en una zona de la ciudad y escapaba a otra a los policías del otro lado les importaba poco.
Los extranjeros no estaban sujetos a las leyes chinas y tenían el derecho a ser juzgados en su país de origen.
El tráfico en SHANGHÁI es una pesadilla. La ciudad está asfixiándose, no sólo por las altas temperaturas, sino agobiada por problemas de superpoblación.
Las cosas parecen más simples ahora en SHANGHÁI. La lucha es para avanzar económicamente y mejorar la calidad de vida de sus millones de habitantes.
Una tarea difícil que requiere gran esfuerzo…

Jierro


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