¡Más no importa!
Que pasen lustros y florezcan violetas,
que vivamos en ignorados mundos
en unión de gentes alegres y bellas,
o en lugar donde las voces resuenan
desde un paraje poblado o desierto,
en las gargantas de los que ahora llegan.
¡Más no importa!
Donde quiera que vaya el hilo rojo
de acerado, fuerte y sedoso filo,
que al alma humana, inteligente, ata
en la amarga realidad y en la dicha,
de nudos salpicados que esperan
algún tiempo, unir un día,
desde el antiguo camino ya hecho.
¡Más no importa!
La llama de la vida no se apaga,
mientras el sueño y las ilusiones duren,
aún en el silencio que rueda
o en el estrépito del agua que fluye.
La amistad es una flor silvestre
que brota en valles y rocas,
a la que hay que cuidar con mimo,
para que resista y nos dure siempre…
Jierro
