Hicimos alto en el camino
al atravesar el puente,
nos sentamos en una piedra
para comer y beber de la fuente.
A la cima del monte
muchas nubes la coronan,
parecen flecos de lana
que quieren abrigar la loma.
Las cabras monteses pastan
entre tenues rayos de sol,
el búho real al acecho,
el águila con ojo avizor…
Con sigilo vamos subiendo
por senderos intransitables,
eran caminos perdidos
que no encontraba nadie…
El grupo de senderistas
quedamos quietos y parados.
Cogimos los tomavistas.
¡Silencio! El águila está planeando…
Cantamos todos muy fuerte,
las cabras corren asustadas.
Por esta vez del enemigo,
se ha salvado la manada…
Jierro
