En la ciudad de Córdoba
callejea su mejor alcalde.
Sube a la Torre de la Calahorra,
contempla a la ciudad prudente,
sabia, mora y más romana
que deja su huella en la gente.
Séneca, Maimónides, Góngora
imprimieron serenidad a sus genes,
su actitud reposada, callada y amable
la hacen más bella, más alegre…
Baja de la Torre y cruza el Guadalquivir
por el puente de San Rafael,
atempera su paso y mira al río:
La Puerta del Puente, se va a hundir…
Quiere despedirse de la Mezquita,
atraviesa el bosque de columnas,
llega hasta el Mihrab y cuenta el tiempo…
Se sienta en el Patio de los Naranjos, descansa.
Luego, camina por la calleja de las Flores.
Ya de vuelta a casa, medita:
«NO ME ASUSTA EL RUIDO DEL PODER,
LO QUE ME DA MIEDO ES EL SILENCIO DEL PUEBLO»…
Jierro
