Tengo el cuerpo arrecío,
me duelen todos los huesos,
el ánimo no levanto,
lo tengo tirado al suelo.
Los suspiros también duelen,
me duele hasta el lamento.
Querría hacerme fuerte
ignorando el pensamiento.
He perdido la batalla,
Ya no puedo con mi cuerpo,
esta enfermedad que sufro
no tiene cura, entiendo,
ni que pongan cataplasmas,
ni pociones o ungüentos.
¿Qué pasará mañana
cuando ya me rinda el sueño
y despierte con el alba
sin ningún cálido beso?
Esperando día tras día,
yo me sigo consumiendo.
Quizás una amanecida
ya me encuentre con tu cuerpo
y se rompa el hechizo
de nuestro antiguo secreto…
Jierro
