Hasta perder la cuenta,
cuento los meses, los días,
te fuiste sin un beso, una mirada,
desde la triste despedida
sin una palabra amiga.
¡Más no importa!
Hay viajeros sin prisa
donde su discurso no se agota,
esparcen sus historias en el camino
hasta que a mis labios llegue la sonrisa…
¡Dichosa yo, sí me olvidara!
de los aires que traen tu fragancia,
de los árboles que nos cubrían con su sombra,
de las fuentes que apagaron nuestra sed,
de las humildes violetas perfumadas…
Pero ya, agotado el manantial,
el cauce seco aguarda
que la lluvia vuelva a caer copiosa
y bebamos de su fresca agua,
allí, adonde abundan los lirios
y cubren de flores el sendero…
Tan llena de valor, te pregunto:
¿Qué harías, sí nos encontramos de nuevo?
Jierro
