El vestir

El vestir

El vestir ha sido reflejo fidedigno del ritmo de los tiempos. No hay más que viajar al siglo pasado para ver que fue en los momentos más complicados cuando la moda salió más reforzada…

La Primera Guerra Mundial consiguió la liberación de la mujer de los corsés. Con los hombres en el frente, muchas tuvieron que desempeñar labores por entonces masculinas que requerían uniformes, ropa holgada e incluso pantalones…

La vestimenta general se tornó austera por el racionamiento de tejidos, algo que llevó, entre otras cosas, a que se acortara el bajo de las faldas. Aunque se popularizó la depilación y firmas cosméticas como «Maybelline» o «Helena Rubinstein» tuvieron un gran éxito con propagandas en revistas femeninas como «Harper’s Bazaar», incitando a mantenerse «femeninas» hasta en las ropas de hombre.

La melena se acortó, poco a poco, la cintura fue subiendo a la parte inferior del pecho; la falda siguió perdiendo vuelo y agujas, hilos y telas potenciaron patrones que se alejaban de las figuras exageradas de la era victoriana y recuperaban las caídas rectas y suaves. Además, la influencia de la moda orientalista y del vestuario de ballet tuvieron hueco en los selectos talleres parisinos.

Con el paso de los años, el traje sastre dejó ver los tobillos. Este detalle, facilitaba los movimientos. Esta composición se completaba con una camisa y fue una adopción de una estética más varonil.

El ideal de silueta femenina empezó a popularizarse imitando a las actrices de Hollywood en su delgadez y figura atlética. Con la llegada de «los grandes almacenes», las sombrillas, guantes, sombreros y demás complementos, siguieron acompañando a las mujeres, adaptándose a su forma de vida y nivel adquisitivo…

Jierro


Publicado el

en

por