Aquella tarde larga

Aquella tarde larga

Nuestras huellas, ventanas abiertas al mar.

El impulso de la voz lejana, el eco repetido.

Los espejos de nuestros cuerpos, el viento los lleva,
aquel aire de jazmines a través de las sombras,
perfuma la noche donde colgamos las palabras;
aunque el silencio no estaba prohibido.

Entramos en la sala de música buscando la gramola,
abandonada en un rincón, llena de polvo bajo las bisagras
de la puerta del desván, cuajada de telarañas, un encuentro emotivo,
profanada por el paso del tiempo, todavía giraba.

Sentimos, entonces, la ternura de aquella tarde larga.
No tuvimos que forzar la invitación de la luna sola
y salimos bailando a la terraza.

Enlazados y unidos por nuestro pensamiento,
no hacía falta comprender nuestro destino.

Nuestro sueño, se hizo realidad en ese momento…

Jierro


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