Olivo, alma del Mediterráneo
que esperas bajo el cielo la cosecha,
recio y firme todo el año
por si la lluvia te riega.
Ese árbol que amamos tanto,
llegado el otoño se hace la cogida
y sus aceitunas llevadas al molino,
es como si el sol se transformara
en líquido transparente, verde-amarillento,
cuando son trituradas por la piedra.
El regalo que la diosa Minerva
dio a los afanosos campesinos
desde la antigüedad nos acompaña
dando a nuestros hogares un olor antiguo.
El sabor del pan con aceite,
recuerdos grabados de nuestra infancia,
nos sabe a desayuno, a pueblo, a presente…
Jierro
Imagen: Anna Anichkova, CC BY-SA 3.0, vía Wikimedia Commons
