Desmond Tutu

Desmond Tutu

DESMOND TUTU es uno de los más conocidos activistas sudafricanos de derechos humanos, ganador en 1984 del Premio Nobel de la Paz por sus esfuerzos en solucionar y poner fin al APARTHEID.

Nacido en 1931 en Sudáfrica, se convirtió en el primer arzobispo negro anglicano de Ciudad del Cabo y Johannesburgo. Conocido como la voz de los sudafricanos negros que no tienen voz.

De humilde origen, TUTU empezó vendiendo frutas en la calle y luego trabajó de recogepelotas en un club de golf para blancos. Con ello se costeó los primeros estudios que completó más tarde en la Universidad de Londres.

Renunció al privilegio especial que le permitía residir en la zona blanca por ser PREMIO NOBEL DE LA PAZ 1984 y se trasladó con su familia a Soweto, el barrio más pobre y violento de la capital sudafricana. Desde allí apoyó directamente al movimiento «CONCIENCIA NEGRA» e inició una lucha decidida y constante contra el régimen sudafricano, al que califica de «sistema diabólico cuyos crímenes se asemejan a los del nacismo».

Cuando Nelson Mandela fue elegido primer presidente negro de la nación nombró a TUTU presidente de la Comisión de la Verdad y la Reconciliación o en su trabajo de derechos humanos, TUTU formuló su objetivo como «una sociedad democrática y justa, sin divisiones raciales» y estableció las exigencias para su realización, incluida la igualdad de derechos civiles para todos, un sistema educativo común y el cese de la deportación forzada.

Se le adjudica la creación del calificativo «NACIÓN DEL ARCOIRIS» para describir la diversidad étnica de SUDÁFRICA.
Denunció constantemente al gobierno blanco minoritario por su política racista contra la mayoría de la población negra y condenó a los grupos antiapartheid que efectuaban o propiciaban actuaciones violentas y terroristas. Junto con Steve Vino, TUTU llamó a la población a la desobediencia civil.

Los intereses económicos de Occidente son demasiados fuertes como para compartir la explotación mineral (oro, diamantes, platino, uranio, hierro, carbón…) con la población negra. Todos los gobiernos de los países desarrollados condenan al régimen Sudafricano, pero en realidad son ellos quienes lo mantienen, pues le sirve de «chivo expiatorio» de cara a la opinión pública.

Jierro


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