La brisa que no llega

La brisa que no llega

Aún quedan viejas albercas,
en un paisaje agreste y montaraz,
donde cae agua fría de la sierra:
cristalina, pura, limpia…
que fluye circulando por las venas,
en las entrañas profundas del pinar.

Los jarales con flores de humo:
blancas, lilas, rosas, de papel de seda,
dentro de la calima turbia,
que asfixia en pleno estío,
en los barrancos dormidos, sueñan.

Los pájaros, en esa hora muda,
duermen en las ramas, la siesta ,
y los caños de agua chorrean
entre surcos que abre la tierra.

Oigo cantar a la chicharra,
al abrir los ojos de un sueño,
interrumpido por la picadura de un tábano,
que hizo correr mi sangre espesa,
y con saliva unto la herida,
esperando la brisa que no llega…

Jierro


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